Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Del falso bien viene el auténtico mal
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Secreto entre reunión es de mala educación.
Sin virtud poco vale la salud.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Hacer el primo.
Justo peca en arca abierta.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Del necio, a veces, buen consejo.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Puerta de villa, puerta de vida.
Si hay miseria, que no se note
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Donde no hay celos no hay amor.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Nadie toma lo que no le dan.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
A mucho vino, poco tino.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Casado por amores, casado con dolores.
Entre salud y dinero, salud primero.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Caridad contra caridad no es caridad.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Para aprender, lo principal es querer.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cambiar de opinión es de sabios.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.