Querer es poder.
La caridad empieza por casa.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El amor es de hermano y no de señor.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Hablando se entiende la gente.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
En hacer bien nunca se pierde.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Mejor que sosobre y no que sofalte.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Buenas razones cautivan los corazones.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Cada cosa tiene su precio.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Las novedades son la sal de la vida.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
La belleza entra por la boca.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Pedir las perlas de la virgen.
Caridad y amor no quieren tambor.
El que se brinda se sobra.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Componte para el marido y no para el amigo.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
La mentira nunca muere de vieja.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad