Antes di que digan.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Quien guarda valores, padece temores.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Mucho ayuda el que no estorba.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Paga para que te acrediten.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
El que poco pide, poco merece.
Nada tiene al que nada le basta.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Cosa muy querida, presto perdida.
A quien mucho miente, le huye la gente.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
El amor todo lo iguala.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Panza llena, quita pena.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.