Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Mal reposa la vida dudosa.
Obra hecha, dinero espera.
Pan con ojos y queso sin ellos.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
De buen caldo, buenas sopas.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Primero comer, que ser cristiano.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
El que guarda siempre encuentra.
Con salchichón, siempre es ocasión.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
A quien da y perdona, nácele una corona.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Hacer oídos de mercader.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Más vale sudar que estornudar.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Cada uno se rasca donde le pica.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Gota a gota, la mar se agota.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Un ten con ten para todo está bien.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.