El que guarda siempre encuentra.
Demasiada amistad genera enfados
El último en saberlo es siempre el interesado.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Mal se cuece olla que no se remece.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
No es el que más grita el que tiene más razón.
El que no chilla, no mama.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
La envidia es carcoma de los huesos.
O Cesar, o mierda.
Una y no más Santo Tomás.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Palabras sin obras, barato se venden.
Al rebuznar se verá quien no es león
Hacer el agosto.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Ser el último orejón del tarro.
La peor pobreza es tener deudas.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Más perdido que perro en misa.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
A medida del santo son las cortinas.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Cada hombre deja sus huellas.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Leer entre renglones.
Estoy como gallo en corral ajeno
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.