Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Casa de esquina, para mi vecina.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
En buena casa, mal inquilino.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
A la ocasión la pintan calva.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Trato es trato.
Puta y buena mujer, no puede ser.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Allega, allegador, para buen derramador.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
En almoneda, ten la boca queda.
Obra acabada, a dios agrada.
No siempre el mejor camino es el más corto.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Hay que poner tierra de por medio.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Mulas y putas siempre piensan unas.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Deja que el buey mee que descansa.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
No cantes victoria antes de tiempo.
A tambor mayor, diana no.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Hablar a calzón "quitao".
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.