Dios nos coja confesados.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
El que quiera honra, que la gane.
Cazador, mentidor.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
La gota que derramó el vaso de agua.
A refajo verde, ribete encarnado.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Buena condición vale más que discreción.
Cazador y cazado confían en Dios.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Palo dado ni Dios lo quita.
La falta de progreso significa retroceso.
Más sabe una suegra que las culebras.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Deja la h de ayer para hoy.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Hay más días que sandías.
A buena suela, mala pieza.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Se está ahorcando con su propia soga.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
De ruin madera no harás buena mesa.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Quien escucha, su mal oye.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.