La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Mala noche y parir hija.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Una retirada a tiempo es una victoria.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
De puta a puta, taconazo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Antes que el deber está el beber.
A la mujer casada, el marido le basta.
Aprendo mientras vivo.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Acometer hace vencer.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
La alegría es el mundo de la libertad
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
El tiempo aclara las cosas.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Con el callar, vencerás.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
A caracoles picantes, vino abundante.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Peor está que estaba.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.