Lo tragado es lo seguro.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
A saya blanca, ribete negro.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
La obra alaba el maestro.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Quien dice lo que no siente, miente.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Obra hecha, dinero espera.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Putas y frailes andan a pares.
Este es carne de cañón.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
A misa temprano nunca va el amo.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Contigo me entierren, que me entiendes.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Por un clavo se pierde una herradura.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Incluso el día más largo tiene un final
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.