Empieza la tarea y luego termínala.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
La lengua unta y el diente pincha
Puta y chata, con lo segundo basta.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Hay que poner tierra de por medio.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Váyase lo ganado por lo perdido.
La gota que derramó el vaso de agua.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Putas y frailes andan a pares.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Peor está que estaba.
Mal ojo se le ve al tuerto.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Tranquilidad viene de tranca.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Un hombre puede lo que sabe
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Cuanto más numerosos los abogados, más largo el proceso.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Deja la h de ayer para hoy.