Mostacho gacho, señal de borracho.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Bien o mal, casado nos han.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Mal acaba quien mal anda.
El que rompe, paga.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La práctica hace al maestro.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Los casados, casa quieren.
Ese es carne de presidio.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Se encontró con la horma de su zapato.
Ingratos hacen recatados.
Más haces callando que gritando.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
En el pedir no hay engaño.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Boca de miel y manos de hiel.
Burla con daño, no cumple el año.
Pobre atestado saca mendrugo.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Dar en el clavo.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Con la misma vara que midas serás medido.