El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Quien hace, aplace.
El toro y el melón, como salen, son.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Hierba mala nunca muere.
Con pelito... no hay delito.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
El mandar no quiere par.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Abril, siempre fue vil.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Perro ladrador, poco mordedor.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Cántaro roto para tiesto vale.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Mal duerme quien penas tiene.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El que no corre, vuela.
Cada cual a lo suyo.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.