A mala venta, mala cuenta.
Quien primero viene, primero tiene.
El que primero llega, ése la calza.
Quien mal cae, mal yace.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
A palabras necias, bofetones.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Donde hay patrón no manda criado.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Mejor precavido, que arrepentido.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Le salió el tiro por la culata.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Lo que se hace de noche sale de día.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Sin segundo, no hay primero.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Palabras de santo, uñas de gato.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Ligera de cascos.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Canas y armas vencen las batallas.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prision.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.