El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Bendita la casa que a viejos sabe.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
El comedido sale jodido.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Escucha el viento... que inspira
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La muerte hace reflexionar.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
A chica boca, chica sopa.
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La tierra será como sean los hombres.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
El hombre propone y Dios dispone.
La pisada del amo, el mejor abono.
El que está a las duras, está a las maduras.
El derecho de los pobres no es más que llanto
La muerte todas las cosas iguala.
El jorobado no ve su joroba
Dar limosna no aligera la bolsa
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
La tercera es la vencida"
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Obras vea yo; palabras, no.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.