Gota a gota se forma el río.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Ramal y bozal, para el animal.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Necio por natura y sabio por lectura.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
La mejor leña está donde no entra el carro.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Hijo de gato caza ratón.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Según con quien te encontré, así te trate.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
A burra vieja, albarda nueva.
Ladran, pues cabalgo.
El niño regalado, siempre esta enojado.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Más claro, agua.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Sigue los impulsos de tu corazón
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Cada uno es maestro en su oficio.
Las botas del diablo no hacen ruido.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
A un traidor, dos alevosos.