En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
De donde no hay no se puede sacar.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Gato enratado no quiere pescado.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
La mentira nunca muere de vieja.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
De boca para fuera.
Abril, uno bueno entre mil.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Júntate, que junto estabas.
No hay salsilla como la hambrecilla.
A quien mal canta, bien le suena.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Más vale dar que la carga llevar.
Perro que ladra no muerde.
Sirva de algo mientras se muere.
Agua mansa, traidora y falsa.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Pintada en los WC.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Sin viento no hay oleaje.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Guerra avisada no mata soldado.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Te casaste, te frego.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.