A un traidor, dos alevosos.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Cada uno es maestro en su oficio.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Sigue los impulsos de tu corazón
El cobarde vive, el valiente muere.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
La abundancia mata la gana.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Todo mi gozo en un pozo.
El que mal vive, poco vive.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Cada uno es artífice de su ventura.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Barájamela más despacio.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
La paja no se usa exclusivamente para hacer colchones.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
La mujer es gente en la letrina.
Nadie envejece a la mesa.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
El avariento nunca está contento.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
A árbol caído, todo son piedras.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.