Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Corrido va el abad por el cañaveral.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Todo en la vida tiene su medida.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El que vende un caballo es porque patea.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Dos fuentes, dos ríos.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Quien calladamente arde, más se quema.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Firma papel y te encadenarás a él.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Cada cosa tiene su precio.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
El rico nunca está satisfecho.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Oír es precioso para el que escucha.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
No se manda al corazón
Ofrecer el oro y el moro.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
No hay boda sin tornaboda.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.