Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Tu quieres que el león me coma.
Nuestro gozo en un pozo.
Caminando se hace de mulas Petra.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
El que nace chicharra, muere cantando.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
La oprtunidad la pintan calva.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Grandotas aunque me peguen.
Vale más tener que no desear.
El diente de la cabra menos come que daña.
A mala leña un buen brazado.
Cual andamos, tal medramos.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Al espantado, la sombra le basta.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Es mejor precaver que tener que remediar.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Meter aguja y sacar reja.