Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Más da el duro que el desnudo.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Quien siembra, siega.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Alábate pato que mañana te mato.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Oír es precioso para el que escucha.
A tal casa, tal aldaba.
Ponerse la tapa en la cabeza
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Se defiende como gato panza arriba.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El hábito es una camisa de hierro.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Roer siempre el mismo hueso
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Ofrecer el oro y el moro.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Peor que pulga en la oreja
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Ser lento en dar es como negar.