Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
El que muere, se libra de lo que debe.
¡A darle que es mole de olla!
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Madre muerta, casa deshecha.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Como vives, juzgas.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El cliente siempre tiene la razón.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Las penas solteras, son más llevaderas.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Rectificar es de sabios.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
Según el sapo es la pedrada.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
El pleito claro no necesita abogado.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Dios castiga sin palo ni piedra
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
No necesito tecomates para nadar.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Si vas a morir, muere llenito.
En la duda, ten la lengua muda.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Cada uno tiene su alguacil.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
De pequeña pelea nace muy gran rencor.