Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
A secreto agravio, secreta venganza.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Rectificar es de sabios.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Como vives, juzgas.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
En la duda, ten la lengua muda.
No necesito tecomates para nadar.
Para los desgraciados se hizo la horca.
El que mucho escoge poco coge.
Buey suelto, rey muerto.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
El cliente siempre tiene la razón.
El que muere, se libra de lo que debe.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Dios castiga sin palo ni piedra
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Si vas a morir, muere llenito.
Cuenta errada, sea enmendada.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
A consejo malo, campana de palo.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Muerte y venta deshace renta.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
La necesidad carece de ley.
El pleito claro no necesita abogado.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
A cada rey su trono.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.