Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
El que mal anda, mal acaba.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Buena vida si refrenas tu ira.
Mayo frío, año de mucho frío.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Quien bien ata, bien desata.
¿Queres dormir al sueño?
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
A la fuerza ahorcan.
El inferior paga las culpas del superior.
Calumnia, que algo queda.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
A la mujer y a la mula, vara dura.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Cada cual es rey en su casa.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Madre muerta, casa deshecha.
¡A darle que es mole de olla!
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Mal se juzga al caballo desde la silla
Abad, judío y madona, jamás perdonan.