Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
No te salgas por la tangente.
Burro suelto del amo se ríe.
Darle a uno mala espina.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Casa y potro, que lo haga otro.
A cada lechón le llega su noche buena.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El que es sabio nunca enceguece.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Donde se pace, que no donde se nace.
Deuda pagada, otra empezada.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
La cosa bien pensada jamás es errada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
La ocasión asirla por el guedejón.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Picha española no mea sola.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Las cosas lo que parecen.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Bien está el pájaro en su nido.
Otra cosa es con guitarra
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
La cabra siempre tira al monte.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Hijos y mujer añaden menester.
La mano perezosa, pobre es.