Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
El que del campo viene, cenar quiere.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Lo que fuere sonará.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Ni cenamos ni se muere padre.
Casa hecha, sepultura abierta.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Dar una de cal y otra de arena.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
La práctica hace al maestro.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
El vino hace buena sangre
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Más se junta pidiendo que dando.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Buena mula, mala bestia.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El que no pierde, algo gana.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Mañana será otro día.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.