La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Decir, me pesó; callar, no.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Pan con queso sabe a beso.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Inclinar la balanza.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
En casa llena no hay mujer mala.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Cuidado, que el diablo es puerco.
La mejor forma de salvar la vida es corriendo.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Agua corriente, agua inocente.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Dios aprieta pero no ahoga.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Por la caridad entró la peste.
Bien te quiero y mal te hiero.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Bien vayas donde mal no hagas.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
La muerte todas las cosas iguala.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Quien bien ata, bien desata.
Puta me veas y tú que lo seas.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Deja la bola rodar, que ya parará.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.