Días de mucho vísperas de ayuno.
Cinco: por el culo te la hinco.
Por San Blas, el besugo atrás.
Quien bien quiere, tarde olvida.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Amar y saber, todo no puede ser.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Al mal paso, darle prisa.
Más chuletas y menos servilletas.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
No hay que pedirle peras al olmo.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El hábito es una camisa de hierro.
Quien mucho desea, mucho teme.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
A largos días, largos trabajos.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Quien come aprisa, come mal.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
La moda no incomoda.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
A buena confesión, mala penitencia.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Una deuda, veinte engendra.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Sopas y morder, no puede ser.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Dame pan y llámame perro.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.