El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Domingo sucio, semana puerca.
El que se casa, por todo pasa.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Hasta el rabo, todo es toro.
El saber no ocupa lugar.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Quien se casa, casa quiere.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Si os duele la cabeza, untáos la rabadilla con manteca.
Al desganado, darle ajos.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Antes de hablar, pensar.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Dar la callada por respuesta.
De sabios es cambiar de parecer.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Para San Antón, gallinita pon.
Amor con casada, vida arriesgada.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Hablar a calzón "quitao".
El hambre es el mejor cocinero.