Ser más bueno que el pan.
A cada paso, un gazapo.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
A buena barbechera, mejor sementera.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Juez que dudando condena, merece pena.
El que rompe, paga.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Viejo con moza, mal retoza.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Buen podador, buen viñador.
El Rey reina, más no gobierna.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Escucha tu corazón... que sabe.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Pereza no alza cabeza.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Haz barato y venderás por cuatro.
Campo bien regado, campo preñado.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Haz mal y guárdate.
Un deber fácil no es un deber
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Vereda no cría hierba.
El saber no ocupa lugar.
La buena lectura, alivia la tristura.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Lo que sea que suene.