Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Amor y vino, sin desatino.
En mala casa, mal amo y mala masa.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Ahora adulador, mañana traidor.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Pan con pan comida de tontos.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
De perdidos, al río.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Tras el vicio viene el lamento.
Gato enratado no quiere pescado.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
El rico nunca está satisfecho.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Racimo corto, vendimia larga.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
El buen vino sin ramo se vende.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
A barco nuevo, capitán viejo.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.