De donde menos se piensa, salta la liebre.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Ponerle el cascabel al gato.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
El que venga atrás que arree.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El corazón no sabe mentir
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Cada uno canta como quiere.
Porfía mata venado, que no venablo.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Una mentira puede matar mil verdades.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Febrero, cebadero.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Ir por lana y volver trasquilado.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Un lago se forma gota a gota.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Perro que ladra no muerde.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
No quieras nunca buenos comienzos.
El que canta, sus males espanta.
Vida sin amor, años sin verano
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Abrojos, abren ojos.