La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Poca cuadrilla, vida tranquila
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Cada mochuelo, a su olivo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Caldera observada no hierve jamás.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Abril frío, poco pan y poco vino.
El pobre de su pobreza no sale.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Hablar a tontas y a locas.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Se heredan dinero y deudas
En San Antonio todo puerco es bueno.
El río, por donde suena se vadea.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.