Juramentos de amor se los lleva el viento.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Vive y deja vivir.
Manos duchas comen truchas.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
No todo el que trae levita es persona principal
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
A enemigo que huye, puente de plata.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Carne de cochino, pide vino.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El amor refresca como el rocío
El río se llena con arroyos pequeños.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
A amo ruin, mozo malsín.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Al asno no pidas lana.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.