La sal no es atacada por las hormigas.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
La mejor palabra es la que no se dice.
Juntos en las duras y en las maduras.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Hoy por ti, mañana por mí
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Dádiva forzada no merece gracias.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Buscarle cinco pies al gato.
El que fía, o pierde o porfía.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Despacio, que llevo prisa.
Antes verdugo que ahorcado.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
La hacienda, el dueño la atienda.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Mejor solo que mal acompañao.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Gloria mundana es gloria vana.
Después del gusto, que venga el susto.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Lo bailado nadie me lo quita.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.