Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Vino con tomate no es un disparate, y si éste es frito, mejora tu vinito.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Precaverse contra un posible percance.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Callar y callemos que todos de barro semos.
En amores, los que huyen son vencedores.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
La lluvia viene después de los bosques.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Más vale puta moza que puta jubilada.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Cochino matado, invierno solucionado.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
A veces perdiendo se gana.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Habló de putas "La Tacones".