A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Donde mores no enamores.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Qué es una raya más para el tigre.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
El necio dispara pronto sus dardos.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
La familia pequeña, vive mejor.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
De cuentos suele irse a chismes.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
¿Queres dormir al sueño?
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Con putas y bretones pocas razones.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
En San Antonio cada pollita pone huevo
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Hijos casados, trabajo doble.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Los celos son el gusano del amor.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.