Las penas con pan son buenas.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
Loro viejo no da la pata.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
El tiempo no perdona a nadie.
No hay bueno caro ni malo barato.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Dar en el clavo.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
A dos puyas no hay toro bravo.
Donde hay orden, hay bendición.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
A veces se llora de alegría.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Burro apeado no salta vallado.
Cada perro, con su hueso.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El que guarda siempre encuentra.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Alcanza, quien no cansa.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Alegría, belleza cría.
Barco grande, ande o no ande.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
A gran solicitud, gran ingratitud.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Ofrecer el oro y el moro.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.