El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Los duelos con pan son menos.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Al saber lo llaman suerte.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Haz el bien y olvídalo.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Cuantos más gatos más ratones.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Nadie es mejor que nadie.
El tomate hasta que se remate.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
No lleves leña al monte.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Rey determinado no ha menester consejo.
Quien bien imagina, llámese adivina.