Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
El sueño quita el hambre.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Burro amarrado, leña segura.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
La medicina cura, la naturaleza sana.
El vino puro dirá quién es cada cual.
A causa perdida, mucha palabrería.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Berenjena, ni hincha ni llena.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Del mal vino, buena borrachera.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Nunca falta un roto para un descosido.