Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
A catarro gallego, tajada de vino.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
No seas mono, porque te bailan.
Saber cuántas son cinco.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Cada uno canta como le pagan.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El que madruga, es sereno.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
La falta de progreso significa retroceso.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Al buen vino, buen tocino.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Peor es la moza de casar que de criar.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Poca hiel corrompe mucha miel.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Nadie busca ruido con su dinero.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
El pimiento pequeño es más picante.