Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
La sugestión obra.
El sastre de fama, conoce la trama.
El que no corre, vuela.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
El que escucha su mal oye.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Donde hay duda hay libertad.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Pájaro mal nacido es el que ensucia en su nido.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Más vale tuerta que muerta.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Ni lava ni presta la batea.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
El que apurado vive, apurado muere.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Cuando masques, no chasques.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
A cualquiera se le muere un tío.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
La vida es un juego.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
El cliente siempre tiene la razón.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Haz lo que haces.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Deja que el buey mee que descansa.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.