San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
No existen desgracias razonables
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Iglesia, o mar, o casa real.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
Aguas de Abril, vengan mil.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
El amor es una hierba espontánea
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
El sueño es hermano de la muerte.
La Justicia entra por casa.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
No hay ladrón sin encubridor.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Írsele a uno el santo al cielo.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
La esperanza es lo último que se pierde.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El que mal anda, mal acaba.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
De todas maneras, aguaderas.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Leche y vino, veneno fino.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Al amigo con su vicio.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Bailar la trabajosa.
A burro muerto, la cebada al rabo.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Boca con duelo, no dice bueno.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Mañana de niebla, tarde de paseo.