La Justicia entra por casa.
No hay ladrón sin encubridor.
La esperanza es lo último que se pierde.
Írsele a uno el santo al cielo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
De todas maneras, aguaderas.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Al amigo con su vicio.
El que mal anda, mal acaba.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Leche y vino, veneno fino.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Boca con duelo, no dice bueno.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Bailar la trabajosa.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Primero son los presentes que los ausentes.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Bodas largas, barajas nuevas.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Hombre hablador, poco cumplidor.
La fortuna es madrina de los necios.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.