No coma cuento coma carne.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Al espantado, la sombra le basta.
la ropa son alas.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Un perro sabe donde se tira comida.
Obra con amores y no con buenas razones.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Por San Martín siembra el ruin.
La vida es un montón de pequeñas cosas
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Al potro y al niño, con cariño.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Hablar bajo y obrar alto.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Mujer precavida vale por dos.
Tal vendrá que tal te quiera.
La muerte en la patria es agradable.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.