A mal de muchos, remedio de pocos.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
¿Usted qué come que adivina?
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
A un fresco, un cuesco.
Carnero, comer de caballero.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Es puerco de la misma manada.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Bien convida, quien prestó bebe.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
El muerto y el ausente, no son gente.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
En Noviembre, mata tus cerdos.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
A la de tres va la vencida.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
La lluvia viene después de los bosques.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Los celos ciegan la razón.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
El que no habla, no yerre.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
La intención hace la acción
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Borrego al camión, duro a la montera.