Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Allega, allegador, para buen derramador.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Un asno no aprecia compota de frutas.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Para que no se espante el borrico por delante.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Fortuna te dé Dios, talento no.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Buena vida, arrugas tiene.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Del precipitar nace el arrepentir.
El que está en pié, mire no caiga.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
O errar o quitar el banco.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
A mal de muchos, remedio de pocos.
El necio o no se casa o se casa mal.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.