El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Por su pico, se pierde el pajarico.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Allega, allegador, para buen derramador.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Amor nunca dice basta.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Caridad y amor no quieren tambor.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Zurcir bien es más que tejer.
Un real de deuda, otro acarrea.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
Calle el que dio y hable el que recibió.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
De dos males, elige el menor.
El amor encogido en poco es tenido.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
En enero, suda el fresno.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Más vale la sal, que el chivo.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
La suavidad domina más que la ira.
Donde hay humo no hay [[escarcha.