A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
El que bien te quiere te hará llorar.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Mata, que Dios perdona.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
El enamorado es el camarada del alma.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
El que no aprende es porque no quiere.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Primero las cubas que las uvas.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
El buen paño dentro del arca se vende.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Hablando se entiende la gente.
Un "quizá" no dice nada.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Iglesia, o mar, o casa real.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
En esta vida no hay dicha cumplida.
El dinero corrompe al hombre.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.