Aprende llorando y reirás ganando.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Pan para hoy, hambre para mañana.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A todo hay remedio sino a la muerte.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La verguenza es último que se piedre.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Ande o no ande, la burra grande.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
El amor es ciego.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
La curiosidad mató al gato.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.