A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Más viejo es el viento y aún sopla.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Ni vive, ni deja vivir.
A mucho amor, mucho perdón.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Encontrar al perro en la olla
Tiene la cola entre las patas
Cambiar de opinión es de sabios.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Los tontos consiguen las mejores cartas
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Nadie envejece a la mesa.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Hablando la gente se entiende.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Ya me cansé de descansar.
De sabios es cambiar de parecer.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El ojo quiere su parte
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
A marido ausente, amigo presente.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Vencer no es vergonzoso
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
A creer se va a la iglesia.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
A casa vieja, portada nueva.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Entre más viejo el violín, mejor es la melodía.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Por el árbol se conoce el fruto.